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Regreso al origen de la enfermedad

La aparición o repetición de situaciones emocionales análogas a impactos emocionales del pasado, especialmente de la vida intrauterina, parto, y la etapa preverbal no resueltos, pueden provocar enfermedades tanto psíquicas como somáticas. La Anatheóresis es una terapia para hacernos conscientes de ese pasado colaborando así en la resolución de la enfermedad.

En 1978, Joaquín Grau Martínez convivió con una tribu de indios auca del amazonas ecuatoriano. Constató que carecían de neurosis y prácticamente no enfermaban a pesar del medio hostil en que vivían. En 1987, un grupo de científicos norteamericanos se desplazó a la zona para estudiar su genética, pero no hallaron gen alguno que explicará la aparente inmunidad. Grau ya había postulado una década antes que se debía a su modo de vida. Los indios vivían el presente, ni pasado ni futuro incidían en su vida, su armonía con la naturaleza era total y sobre todo, sus mentes funcionaban armónicamente, su parte racional y su parte emocional estaban sincronizadas. A partir de esa experiencia, Joaquín Grau crea y desarrolla la Anatheóresis.

Etimológicamente significa “mirar hacia atrás contemplando el pasado y exhumarlo, traerlo al presente, comprendiendo”. Parte de la indivisibilidad mente cuerpo, y considera la enfermedad como una sintomatología que deviene de alteraciones psíquicas.

Se caracteriza por ser una psicoterapia perceptiva, transpersonal y que emplea métodos regresivos en su terapéutica.

LO RACIONAL Y LO EMOCIONAL

La Anatheóresis es perceptiva porque se refiere a lo que los sujetos sienten en función de como reciben, procesan e interpretan la información que les llega de su entorno, y en base a ello se puede producir una respuesta en forma de alteración psíquica, que el individuo somatizará dependiendo de ciertos factores.

Puede considerarse que el ser humano vive dos realidades a lo largo de su vida, que incluyen necesariamente dos modos de percibir y por tanto de pensar, básicamente dos modos de conciencia. La primera proviene de una mente emocional y la otra originada por la mente racional. La primera se gesta y madura en el proceso que va desde la concepción hasta la edad de 7 a 12 años, y la segunda a partir de entonces. Hasta esa edad, vivimos en un mundo emocional, de imágenes, sin tiempo, subjetivo, cualitativo, holístico y donde se perciben los hechos concretos —caracteres del Hemisferio Cerebral Derecho y órganos mas arcaicos en el proceso de evolución con los que tiene íntima relación, como el complejo reptiliano o el sistema límbico, también llamado cerebro emocional—.  A partir de ahí, al madurar prioritariamente el neocórtex, pasamos a un mundo racional, cuantitativo, reduccionista, que crea el tiempo y que percibe los hechos contrastando y enjuiciando —caracteres del Hemisferio Cerebral Izquierdo—. El problema surge cuando esa mente más moderna en el proceso filogenético, se hace absolutamente dominante, desplazando y ocultando gran parte de los caracteres del hemisferio derecho, y también la información percibida y procesada en aquellos primeros estadios de vida. 

Por ello, Grau considera que es la Lateralidad Cerebral, la confrontación de ambos hemisferios y sus diferentes maneras de percibir y procesar la información, emocional o racional, la verdadera causa de nuestros males. Desde los años 60, se conoce que, generalizando, nuestros hemisferios cerebrales actúan como dos cerebros (Principio de Lateralidad). Al respecto señala el Dr. Michel Odent, fundador del Primal Health Research Centre (Londres), que "el ser humano está condenado a vivir con dos cerebros", y "la enfermedad del ser humano consiste en la sumisión exagerada de su cerebro arcaico al neocórtex".

SINCRONIZACIÓN

La Anatheóresis también es transpersonal, ya que la terapia se realiza con el sujeto en un estado alterado de conciencia. Básicamente se induce una relajación simple pero profunda en la banda de ondas cerebrales theta, que Grau llama IERA, Inducción al Estado Regresivo Anatheorético, con una frecuencia aproximada de 4 a 8 hercios. Dicha banda solo se detecta en la vida diaria adulta en contadas ocasiones, cuando vamos a dormirnos o despertarnos y al comienzo y final del ciclo dormir-soñar. Ese estado theta es característico cuando se produce una sincronización de los hemisferios cerebrales, y es el mismo al que llegan los meditadores muy experimentados. En él se pueden producir naturalmente la creatividad, la asociación de ideas, la memoria, la imaginería simbólica y visiones muy vívidas, en ocasiones parecidas a la de los sueños. Además no se pierde la conciencia, lo que es imprescindible para la terapia, puesto que se debe producir un diálogo característico de la Anatheóresis, llamada "Dialéctica Anatheorética".
Igualmente, esta terapia es regresiva porque emplea la regresión de edad, no en el sentido clásico de las terapias regresivas a vidas pasadas, sino según el concepto referenciado en psicología; hacer retroceder mentalmente al sujeto a etapas anteriores en su vida. No obstante, ser pueden utilizar por su efecto terapéutico, las regresiones a vidas pasadas, pero no se valora la realidad de tales vivencias.

DAÑOS EMOCIONALES

La Anatheóresis considera que la enfermedad es la manifestación de una sintomatología, causada por la actualización de daños emocionales ocasionados por situaciones ocurridas en su entorno, principalmente en el transcurso de la vida intrauterina, en el nacimiento y en los dos o tres primeros años, pero también desde esa edad hasta los 7 a 12 años, caracterizados por el predominio de las ondas lentas (delta, theta y alfa); a partir de ahí se produce la maduración del neocórtex, con supremacía de ondas rápidas beta, características de la mente racional y el mundo adulto. 
Esos daños emocionales, son consecuencia de impactos traumáticos, hechos que conllevan una carga emocional negativa para el sujeto. Por ejemplo, la negación de la madre a tener el bebé en el momento de saber que está encinta. Aunque también pueden ser impactos de menor potencia, pero duraderos en el tiempo; la madre tiene ansiedad durante gran parte o todo el embarazo. Esos choques emocionales originales, a su vez desarrollan un núcleo energético que atraerá cualquier nuevo impacto emocional análogo, formando cúmulos. Para el primer ejemplo, el niño es internado en un colegio, incrementando en él la conciencia de que sus padres no le quieren. Posteriormente, ante un nuevo choque,  los cúmulos pueden superar un determinado umbral de tolerancia y finalmente estallarán.

Ese estallido conllevará alteraciones psíquicas que finalmente pueden somatizar en disfunciones tanto psíquicas como físicas. Siguiendo con el primer ejemplo, la madre muere y la conciencia interna del sujeto le dice que su madre le ha abandonado definitivamente. De hecho en personas con cánceres muy graves, es normal que haya ocurrido una muerte en un periodo de uno a dos años antes de personas muy allegadas, padres, cónyuges  o hijos, y en terapia señalan que esa persona los ha abandonado.

Se especifica el parto, por la gran cantidad y gravedad de traumas que se pueden ocasionar en él. Hay que indicar que en esos momentos se produce la mayor inyecta de hormonas estresantes en toda la vida del sujeto. De hecho si un adulto generara tal cantidad, moriría. Como curiosidad, decir que todas las personas que han sufrido un atasco en el nacimiento, al margen de otros problemas, serán claustrofóbicos en mayor o menor medida.

VIVENCIAR LOS TRAUMAS

La Psiconeuroinmunología demuestra que cualquier actividad psíquica tiene un reflejo en nuestro organismo. Y del mismo modo que nuestra psique nos enfermó, también un procedimiento psicológico nos puede llevar a la salud. Anatheóresis postula que recuperando, vivenciando y comprendiendo aquella información, se producirá la reversión de la sintomatología.

Para el tratamiento, partiendo de la condición psíco-patológica del sujeto, se le sitúa en estado IERA, y se le inducen regresiones de edad para conseguir la evocación de los hechos que provocaron los impactos traumáticos iniciales. No obstante, hay que precisar que la información que el sujeto de inicialmente no tiene porqué ser real, puesto que depende de la percepción del individuo. Como ejemplo, un sujeto revive una situación en la playa con un año de de edad, y ve como el padre está intentando matarlo introduciéndole un paño en la boca, y eso es lo que grabó su subconsciente, pero indagando con diversas técnicas, finalmente descubre que el padre solo limpiaba arena de su boca.

Pero en ese estado, no se debe recordar o visualizar, sino vivenciar, es decir, ver y sentir lo que ocurrió, con toda la carga emocional. No hay posible curación si eso no se produce; la sincronización cerebral conlleva precisamente que la racionalidad del hemisferio izquierdo comprenda las causas de las disfunciones a través de las situaciones vivenciadas por el  hemisferio derecho. El psiquiatra Charles Stroebel, descubridor de la sincronización cerebral, constató que al alcanzar la sincronización usamos el potencial de los hemisferios de forma unificada, lo que supone mayor capacidad cerebral, una visión distinta del mundo y la apertura de una forma diferente de pensamiento.

Un ser humano sin condicionantes emocionales dañinos es básicamente un ser libre, casi sin disfunciones, difícilmente manipulable y con un sentido de ente social y cooperativo infinitamente más acentuado.


Más información

Tratado Teórico-Práctico de Anatheóresis. Las claves de la enfermedad. Joaquín Grau, 1996.
La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la Humanidad. Michel Odent.. Ob Stare, 2008.
Nueve meses en el paraíso. Alfred Tomatis. Plaza & Janés, 1996.
Cerebro Izquierdo, Cerebro Derecho. Springer, S.P. y Deutsch, G. Ariel. 2001.
Nacer: la gran aventura. Lars Hamberger . Salvat Editores, 2006.

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